jueves, marzo 20, 2008

Viaje



Dos espasmos y la vida se vuelve un beso.

Un estornudo y mi piel se distrae,
pero vuelve, siempre vuelve...
Nada en ti persigue los mapas que construimos.
Nada en mí, se queja si quedamos juntos a la deriva .

El corazón de la palabra atacado por la intriga
se hizo piedra.
La manija de los días se venció al contacto
de unos dedos de mentira.
Y yo quedé en la mira de las hordas clandestinas,
regurgitando palomas,
rogando silencio en mi silencio...

Mientras tú,
no entendías ni un ápice de mis plegarias,
tan sólo nadabas en el fulgor de mis mejillas.
derrocando los aromas que colgaban de mi boca.
A veces me pregunto
¿porqué entonces me quedé en tus bolsillos...?
y es que es esa imperfección la que aún amo,
la de olvidarme en aquel viaje,
en que fui bitácora y destino
y en el que hoy
soy sólo parte del camino.

miércoles, marzo 12, 2008

En cursiva


Presiono la pluma con cierto ardor en los dedos.
A veces me sucede que la tinta se confunde con mi carne
y la paradoja se hiende en mi sangre.

El grafitema perdido,
hecho cedazo en la piel,
respira herido.
La pluma danza indecorosa sobre él.

El temblor de la letra se defiende de los miedos.
El reflejo esquizoide de mis manos se diluye.
Y arremolinada en desprecios,
embebida en veneno,
la escritura de la historia se desarma.

Abro un capítulo nuevo,
después del sacrificio.

Ya respiro en cursiva.

viernes, marzo 07, 2008

La culpa es de uno...


La culpa es de uno.

¿Llorarte para qué?
si una lágrima no alcanza a comprar la calma de los pies derrotados.

El rubor de la inocencia
se confunde con la lujuria de un recuerdo acariciante
y ni así se hace lumbre el silencio;
ni así se vuelve huella la pisada.

La culpa es de uno...

La fosa en que se guarecen nuestros cuerpos,
huele a tiempo resecado, al deterioro de nuestros labios,
a palabra muerta, a mirada añeja.

Y yo que me sentía seguro de la sombra y el canto
desnudando con ayuda de la brisa el dolor de nuestro tiempo.

¿Llorarte para qué?
Si la piel se volvió de piedra al contacto de la noche.
Si la culpa es de uno cuando no se vuelve a la seda que el rocío fabricaba en nuestro beso.

La culpa es toda de uno...

jueves, febrero 14, 2008

Escalada


Tuve que aprender a ascender.

Manos a la luz,
ojos lejos del pavor.

Escalé las cumbres amargas de tu voz,
me encaramé sobre cada quejido tuyo
y derramé el sudor que me dejabas.

Aprendí a morder
y a esconder con mis labios el ardor azulado
que a tus tiernos años no debías conocer.

Me moví entre ráfagas de roca triturada
y arrastré hasta el polvo que de ellas emanaba.
Pervertí entero el desnudo curvo de tu montaña.

No hice pausas de trayecto,
sólo mentí y avancé por ríos y quebradas
viendo tu naturaleza pisoteada sin remordimiento alguno.

Y fue que me hice de hortigas,
y me perdí por los senderos más inhóspitos
dispuesto a flagelar tus ruinas si fuese necesario.

Por ello es que tuve que aprender a caer también,
a desconfiar de la utopía de tu boca en la cima,
sabía que no la merecía.

Aprendí a caer.
Sin oxígeno, las manos se me amorataron
y no tuve excusas para quedarme en ti.

Manos a la luz,
ojos lejos del pavor.

Aprendí a perderle el miedo al vacío
y cegado por el sol,
bajé la mirada.

La distancia entre el fin y yo
me provocó vértigo,
pero así y todo
fui yo...
yo solo me solté.

sábado, enero 05, 2008

Morder



Preferiría contar planetas, antes que morderme el alma,
recortar siluetas, merodear a tientas.

Y aunque la saliva viene y va,
el diente aprieta y no cede más.

Decir que mentí al tragar,
que tu triste paladar escupió con sangre cada pieza de mi pan...
Todo aquello está demás.

Preferiría estrellar cometas, emular un final,
escribir en papeletas, clavarlas en el cielo y no negar
que fui yo...

La saliva adentro, la saliva al mar.
Que triste final cuando no se sabe recordar.

miércoles, julio 04, 2007

El Secreto Del Mar



El secreto del mar está,
no en su inmensidad,
no en su profundidad,
no en su quejido ronco y austero.

El murmullo de sus rocas,
la letanía de su llanto de viuda amanecida,
la sorna de su espuma acariciando la arena dormida durante el día.
El secreto lo guardan ellos...

Nada esconde mi cuerpo adolorido
a esa mole omnisciente,
que se hace reseña de plata en la orilla,
historia de viento golpeada por el agua salada.

Yo apenas soy murmullo de ola
levantando oído al vaivén de la marea,
soy apenas espía de la playa desnuda que esconde su silueta.

El secreto del mar está en su silencio de atardecer tardío.
Lo guarda la noche... con su muerte de marinero desaparecido.
lo guardas tú, con tu túnica de tul azulado.

lunes, mayo 21, 2007

Gota De Cielo



Un segundo a tu lado
y el mar se hizo espuma.

Desvanecerse en un instante es abrir la mano y que la burbuja-mariposa huya de ti.

Una estrella de gel lubricó el horizonte justo antes del atardecer.
Hizo de la oscuridad un deseo menos doloroso,
pero
¿Y yo qué hago con este sol que no se pierde?

Estoy hecho de escarcha,
de plata,
de sal.
Extremidad de roca enraizada en el charco.

Soy una gota en medio de este cielo.
Soy una gota de cielo.
Caeré.
Caeré.

Que sea en tus manos,
en el canto de la mañana.

La risa se me voló como mariposa.
La espuma huyó de mí.
¿Podrá volver a posarse en mi nariz?

Quizás solo desvarío.

Y es que cada día,
El olor de tu mañana revolotea en mí.

viernes, mayo 18, 2007

Drama



El disfraz tras el disfraz.
La máscara.

Rompí en aplausos cuando apareciste en escena
y aún no decías parlamento alguno.

Se quebró un espejo y el público quedó en éxtasis.
Yo mordí el anzuelo.

Escribí algunas líneas para ti,
tú actuabas mirándome a la cara.
¡Qué momento más efímero,
Qué escena más eterna...!

Trituraste tus huesos ante todos
y musitaste apenas, pero nadie opinó.
Sin embargo, se elevó a la fuerza una paloma herida y lloramos todos.

Me sentí incomodo.
Catarsis era. De seguro era.

Dieron los créditos,
hubo un par de silbidos,
alguno que otro intento de aplauso
y ni siquiera nos nombraron.

Ni siquiera nos nombraron.

miércoles, mayo 09, 2007

Sángrame


Sángrame,
libera a horcajadas tu saliva amarilla.

Esputaré la mórbida elegancia de tu risa,
el secreto a voces que hace gala de mi silencio.

Sángrame,
abandona la estructura percudida
que cuelga de esta soga.

La piel de otros se destiñe en mis manos.

Coagula, recogida de la mano de la prisa,
de rodillas, suplicando, pidiendo perdón.

Sángrame,
y aléjate.

jueves, abril 26, 2007

Sé Que Quieres Morir





















Sé que quieres morir... (sé morir)
Cuando las gotas de tu sangre resuenen en mis labios
se abrirá una puerta y el mar irrumpirá.

El oleaje se lo llevará todo,
hasta la brisa y el trueno,
se fracturarán las horas y cada segundo se hará eco en mí.

Los ojos afiebrados delatarán la distancia
forjada entre la vida y tú (entre la vida y yo).
Y yo deliraré...

Habrá delirio en mis voces,
en mis manos hipnóticas,
en mi andar de sombra perdida.

Sé que quieres morir... (moriré también)
Seré flor cuando tu deseo se haga mar
y navegaré desnudo en homenaje a tu sangre y a la mía.

miércoles, febrero 28, 2007

Triste





















No soy un chico malo,
es sólo que a veces no tengo vocación de hombre feliz.
Por eso me encierro en mi habitación de niño feroz
y destruyo con miedo los juguetes que la historia me regaló.
La ira me lleva a desarmar las piezas de cada uno de ellos,
recuerdo a recuerdo, para luego martillar con gritos su presencia.

Con los ojos desorbitados, las manos enquistadas en la boca,
la saliva recogida como mar sobre mi lengua, con la voz oculta...
Golpeo y jadeo, revolcándome en tu silencio de madre ausente
hecha mi sonrisa infante, una patética mueca solitaria.

Pero me niego a ser eco del llanto que no te sale.
Me niego a devolver la distancia que me hizo hombre;
a devolver la voracidad del deseo que me inició en la muerte.
No soy un chico malo, soy sólo un chico triste...

Cuando deje de destrozar mis uñas enclaustrado bajo mi cama,
ya no buscaré tus manos, tu arrullo, tu regazo...
Cuando deje de quebrar el mundo alrededor... lloraré definitivamente.
Será la última vez y la primera.

lunes, enero 15, 2007

Bésame
















El beso de tu boca se me cuela incesante entre los labios.
Un beso consagrado al amor de tus manos recorriendo mi rostro.

Tu beso me endulza el deseo, carameliza mis ganas y me derrite entero.
El beso de mi boca se guarda sagrado en tu mirada de plata,
brillante y noble como para no poder ofenderla jamás...

Y es que te beso y me besas y en cada beso
la virgen nervadura de nuestros cuerpos se crispa golosamente
hasta devolvernos al espacio del que nunca debimos escapar.

Recuerdo tu beso de espóras,
viajando en el viento hasta encontrarme y fecundar mi piel...
Recuerdo mi beso de abejas,
siempre buscando la flor más dulce, la más deliciosa... la flor de tu cuerpo.

Besa el tiempo que me anida;
besa mi dimensión espacial por completo.
Besaré tu cuarto de mundo de rodillas si me lo pides,
pero a cambio...
sólo bésame.

martes, enero 09, 2007

Vanidad




















En la piel tengo anclada la mala costumbre de sentir que todo es mío.
Que no puedo perderte,
que la fe en mis abrazos basta para que no te escapes.

Que cada mirada tuya recala en mí,
que cada sonrisa tuya nace de tu vientre agradecida de mis besos.
Que el egoísmo era la mejor manera de hacerte sentir feliz.

¡Qué vanidad!
Ahora mis lágrimas me explican lo torpe que fui.

¿Cómo dormir seguro de tus manos si me deshice de ellas dedo a dedo?

¡Vanidad! ¡Vanidad!
El ego subido al cielo y golpeado en la cabeza hasta partirlo en mil.

Ahora heme aquí,
doblegado por tu ausencia.
Imprudente de mí.
La nocturnidad de tu olvido me dirá cuánto valgo realmente.

¡Cuánta desdicha nace de mí!
El ronquido sordo de tus tactos ya no arrullará mis sueños.

¡Vanidad!, ¡Vanidad! Culpable vanidad...

El Mundo Al Revés



















Y tus manos se escondieron y me dejaron en penumbras.
Solitario, yo que nací entre tantos.
Yo que esperaba tanto...
me quedé en el camino con el alma desarmada.

Los latidos del corazón fueron sólo un reflejo del miedo;
una cápsula de vida que se negaba a morir.

Yo que efervescía como tantos.
Yo que me movía entre respiro y respiro.
Hoy soy sólo una mueca gigante de frustración...
me perdí a mí mismo.

Yo que me protegía del mundo como tantos.
Yo que me cubría de espejos para ahuyentar el dolor.
Se me dio vuelta el mundo,
se me vacío el vaso de la certidumbre
y terminé bebiendo del piso el agua de la muerte.

Yo que amaba como tantos y entre tanto,
me destruía inexorablemente.

Puñalada
















Al filo de la navaja conversé tu nombre y el mío
y el equilibrio precario en que nos mecímos provocó cientos de heridas
tan certeras en mi piel...

Me penetraste insensible con la misma daga con que afilaste mis sueños
y me desangré incesante hasta convertir mi sangre en un riachuelo de despechos...

Todo el tiempo fuiste tú... todo el tiempo fui yo.

¿Cómo se puede vivir dando tumbos asesinos a diestra y siniestra;
atacácandole la sombra a quien te entrega lo que no le sobra?

Nos enlazamos de pies y manos;
rompimos los pliegues que escondían nuestras llagas...
quedó al descubierto una mentira tan profunda
como la grieta que hoy produces en mi carne.

Tu boca fue una puñalada;
tu aliento el veneno que me robó las ganas.

domingo, enero 07, 2007

Celebración















Un carnaval de besos estoy organizando para celebrarte.

Quiero decorar el cielo de tu boca y de la mía.
La procesión ha de colorear el espacio en que nos unimos.
Fue hace un día, dos, tal vez toda la vida.

Lo bello es y será tu palabra segura,
tu nombre tatuado con espejos que reflejan infinitamente cuánto te pertenezco.

Hoy quiero una fiesta a tu lado,
sin más invitados que tu piel y la mía...

Quiero resolver con las luces de tu presencia,
la sombra de una ausencia que me hacía horrible.

Por eso debo celebrarte en el cielo,
abrir en las nubes un arcoiris de labios arremolinados
apasionados hasta la gloria,
que te aseguren la necesidad que tengo
de no perderme el oxígeno que tus brazos me provean.

Un carnaval de besos estoy organizando para ti,
para celebrar este tiempo nuevo de esperanzas diseminadas por el aire.
Un aire que tú generas,
un aire coloreado de amores,
un aire que me da la vida que me faltaba.

Amo la voz que me nace enamorada.
Amo la celebración que nos merecemos hoy... amo que me ames.

lunes, enero 01, 2007

Besos

















Tocaste mi hombro.
Volteé y te miré a los ojos.
¿Cómo explicar la fuerza con que el corazón repetió tu nombre?
El eco de los besos que aún guardo de ti se sublevó y abandonó mis labios.

¿Qué hubiese dado por el sabor profundo que desprendía tu mirada?

Tu abrazo fue eterno y me hubiese quedado aún más,
revuelto entre tus besos, si hubieses querido adueñarte de mi boca.

Besos, besos y más besos...
Besitos inmensos.

Dame un poco de la inocencia que ya no me queda.
Bésame con la ternura que te nace y en mí está dormida.

Frente a ti sentí que el resto desaparecía de a poco.
Tu boca gobernaba el universo que me quedaba...

¿Qué me hizo falta para retenerte en mis labios?

Quizás nuevos besos.

Besos, besos y muchos más besos...
besitos inocentes.

Libres de las manchas de otras bocas.
Libres del odio que tu boca y la mía han regurgitado tanto tiempo.

Besos, besos, besitos...
Démonos mil y más.

sábado, diciembre 16, 2006

Me Dueles

















Me dueles,
¡y cómo duele la sombra-veneno de tu ausencia!

Cuando ya el mar había abandonado su sal
y las rocas dejaban de pulirse,
volviste a aparecer en el amarillo horizonte de la tarde.

¡Cómo me daña el rayo bestial de tus manos!
apenas un roce basta para hacerme trizas,
apenas tu mirada tan leve como uno de mis suspiros
destroza más que huracanes y lava.

Cuando ya creía a la noche brillante de estrellas,
se adormeció mi alma de tu éter lastimante...

No esperes,
¡Quiébrame la sombra, destino!

Cuando ya me veía putrefacto en plena canícula,
deshecho de sueños y alegrías,
envías la mano de quien más amo
a recogerme sólo para lastimar mi ego.

Me dueles,
y patético me escondo del ruido que provoca tu mirada
cada vez que parpadeas contra mí.

sábado, noviembre 18, 2006

El Ruido Del Volcán


















El silencio al despertar,
cada mañana no es igual.
Una sombra, una señal...
es el ruido del volcán.

Estridencia clandestina,
beso amargo sin saliva.
El desarme, la neblina...
la demencia pervertida.

Olvidado ya el llanto
(sin demoras y sin prisas)
que este dolor desesperado
se abandone en tu ceniza...

Quiero mar, quiero sal....
el dominio universal
de la sangre del volcán sobre mi piel.

Que me hiera la mordedura
de sus dientes sin excusas,
rebalsando comisuras
en ausencia de dulzura...

El ruido al descansar,
cada noche es similar.
Una muerte, un puñal,
es el sigilo del volcán
que me espera al despertar...

martes, noviembre 14, 2006

Play




















Press the button on me...
Play me.

Hear the song appearing in my skin,
the song that I'll never forget.

The music in your voice
makes the sound disappear,
destroying the color of the shades.

Always... I will always be the vibration of your fears.

Always... You'll be the fear (My fear).

The silence exhausted me,
therefore, don't let me be the pause in the row waiting for the choir of the crowd.

Play on me.

Press me,
and then stop my being.

Sin














Me quedé sin aliento.
Sin la sombra ni el sueño.
Sin boca.

Entre ruidos e imágenes de lluvia me debatí.
Se doblegaron mis rodillas y mi sangre.
Sin fuerzas.
Sin alma.
Cedí.

Destrocé mi voz y me quedé sin ella.
El cordón de la nostalgia se cortó en pedazos ante mis manos
y no pude resistir el impulso de la noche sobre mí.

Me quedé sin sabor.

La menta con que refresqué al espacio
se disolvió sin ganas.
Sin coraje.
Sin luz.

Me apagué en silencio.

Me quedé sin aliento.
Sin poema.
Sin la violencia de mi piel.
Me quedé sin ti.

domingo, noviembre 12, 2006

La Atrapé En Llamas












Cuando se me venía encima,
la atrapé en celo.

Seductora la cogí entre los dedos,
iba desnuda, iba en pleno vuelo...

La atrapé en llamas.

Perdí la sensibilidad de mis huellas
cuando intenté robarme su tacto.
Extravié la mirada y el llanto de las horas en ruinas.
Me llené de la perpetua sonrisa endiablada del espanto.

Cogí la sombra de su dolor solar
para transformar en astros las lágrimas que le salían,
pero la iridiscencia de su voz se me quedó en la garganta
y no podía gritar, ya no podía siquiera musitar...

La atrapé en llamas y ardí con ella;
la atrapé en vuelo, ganándome el abrazo de su cielo;
la atrapé para aterrizarla y dejarla nuevamente correr...
en llamas la atrapé y en llamas la dejé.

sábado, noviembre 04, 2006

El Ojo De Dios















El azul ceniza de su mirada se posó en mis manos.

En un tiempo remoto en que la cal y el azufre delimitaban terrenos,
el ojo de Dios penetró en mi interior y transparentó hasta mis huesos.

Las agujas de su silencio me clavaron el alma y desangraron mi culpa.

(Sé que desde ese momento el azul de tu ceniza evitó mi mirada).

Quizás todo estaba escrito.

Un hilo de sangre milenario avanzó y estiró sus raíces.
Hoy, era impensable pero tu hilo se cruzó con el mío.

El ojo de Dios todo lo observa, el ojo de Dios está en tu ceniza.

Polvo al polvo.
Sangre de su sangre.
Por los siglos de los siglos.

El ojo de Dios en tu mirada vuelve a ser un peligro.

viernes, octubre 27, 2006

Animal Interior




















El animal bajo mi piel
lava sus heridas con saliva y sal.

Al final de la batalla perdió sus garras asesinas y su fuego.

Ya no le quedaban fuerzas para destruir al demonio
que enfrentaba desnudo de fiereza.

El animal interior manifestó su dolor
en cada gesto, en cada zarpazo,
en cada beso compulsivo con la muerte.

Se entregó al miedo
y reveló lo que era:
Un espía del silencio, degustando angustiado el sabor de la derrota.

Cayó la bestia;
cayó el hombre.
En equilibrio precario se quedó el alma...

(Te dejo,
te dejo,
te dejo,
te dejo ir...)

Desvalido, involuntario, gris.
Necesitado más que nunca de su mano,
le dejó ir.

Su risa (mi risa; tu risa) se quedó en cautiverio,
dejando en aquel rostro humano,
sólo vestigios de su triste animalidad.

sábado, octubre 14, 2006

Aunque Me Engañe...
















Cuando el perfume de sus manos abandonó mi piel,
quise no llorar su ausencia, pero
encontré en el suelo tantas formas de sucumbir,
que me quedé tendido sobre mis heridas, mordiéndome los ojos.

¿Cómo me acostumbro a la percepción de no tenerle?

Si me transformé tantas veces en la brisa de su boca exhalada,
en el fuego que en sus piernas se desvestía salvaje.
Si fui tacto en su materia, si olíamos a roca tallada
si supe a luna de ámbar, si mirando conquisté su paisaje...

Su abrazo nocturno me sumía en el sueño más profundo, en el más seguro.
Y aunque ardí en sus manos de maneras tan distintas,
hoy no queda más que la absurda noche sombría que me habita.

Me descubro asfixiado, exhausto, descarnado.

Y es que la violencia desgarradora de su adiós
me dejó en penumbras.

No quisiera terminar deshojando recuerdos,
No quisiera anhelar nostalgias de lo que no fue.
Por eso hoy deshago la madeja del silencio perturbador
que me dañaba el cuerpo y las ganas.

Y así es que hoy ya no lloro tanto solo,
pues ya no tengo tanta rabia.
Y es que ya no me hace tanta falta.

Aunque me engañe, siento que ya no abrazo su perfume...
Se me descolgó su aroma con su partida
dejando una estela cuya presencia
sólo a veces, me roba una que otra lágrima.

miércoles, octubre 11, 2006

¿Qué Fue De Ti?















Se acabaron los tiempos ruidosos y tristes.

La piel quebró sus llagas,
y hoy se abre distinta al beso de otra piel.

La luz dejó su sonido láser.
El mar ya no tortura con su sangre...

La lava no ha vuelto a perseguir a mis pies,
ni yo huyo de ella.

Se acabaron las estridencias,
las lágrimas de lluvia.

El rojo de las manos...
El brillo de la noche que me mira,
ya no asusta.

Soy ave de silencio
navegando desnuda por un aire impregnado de sal...

No me falta el aire,
hoy se acabó la caída.

Desfallezco,
duermo,
con los ojos abiertos entrego esta vida.

Me estremezco en el fin.

Me despido de mí,
pero antes dime...
¿Qué fue de ti?

sábado, octubre 07, 2006

Recreo




















En el recreo de las once, un día me di cuenta de que existías.
Tu cuerpo modificado por el incesante despertar de la vida
se perfumó de historia, se abrió como orquídea, fui abeja en ese contexto.

Quise olvidar las distancias del tiempo,
quise quemar los libros que me prohibían tu mano.
Intenté en mis clases relatar otro cuento,
pero entendí que el dolor era sobrehumano.

La campana te arrancaba de mi ojos,
pero tú delatabas tu interés con una mirada de soslayo antes de partir.
Era evidente que la grieta de un amor profano se abría entre tú y yo.
Y yo quería; Y tú cedías...

Revolvimos las piezas de un juego inclemente.
Nos hicimos víctimas inevitables del desamparo.

¿Quien iba a pensar que al abrir el camino hacia tu boca
iniciaba la ruptura de mis labios...?
¿Por qué se hizo de hielo el calor que tu mirada provocaba?

Te entregué el dolor que llevaba conmigo
y lo maquillaste de risas,
pero te transformaste en sable a fin de cuentas...

Acabó el recreo,
y con él tu promesa de mañana caer a mis pies.
Fue mi cabeza la que cayó en los tuyos...

(He tratado de volver a ti,
he querido que comprendas como existe aún un puente entre nosotros.
Cuando los errores son compartidos
las reparaciones también deben ser mutuas.
Que nadie entienda esto, excepto tú.
Apelo a tu entendimiento de la vida.)

Quiero re-crearme, re-crearte...
que mi rostro y el tuyo se transformen en un lienzo nuevo.
Que suene nuevamente la campana,
quiero entrar contigo a la clase de arte.

sábado, septiembre 30, 2006

A Esperar




















Atravesé solitario la sordidez de las avenidas narcóticas.
Crucé miradas con el enemigo,
como chiquillo de doce en una plaza sudorosa y hambrienta
a la medianoche...

Pisé el césped prohibido y la ruta corrupta
entre los arbustos que rasgaron mi cara de inocente desafiado.

Pero no cedí.

Tacones duros y pesados evadí
(La teconología del engaño en las esquinas,
me observó como presa fácil).

El veneno de la noche quería lubricar mis venas y no lo dejé,
aunque muchas veces (no lo niego) su sabor rozó mis labios.

He querido apagar la luz de las calles tantas veces...
enmudecer.
Que las ráfagas del silencio recorten toda voz
para amanecer abrazado al pavimento, pidiendo su paz.

Pero aparece tu mirada.
E indefectiblemente, se aparece mi risa.
Nuestra complicidad renace.

Y corro.
Corro hasta ahogar con mi sudor
el llanto de la ciudad que dejo atrás.

No voy a quedarme a morir sin ti.

Sigo el camino que dejaste en mí,
a esperar que al final del trayecto nos hallemos.

martes, septiembre 26, 2006

Amor A Primera Vista




















Mírame,
no dejes de verme.

Si crees en el amor a primera vista,
no cierres los ojos
cuando me acerque a ti.

Y es que no hay puente que soporte esta distancia...
Ni abismo al que le sirva convivir con esta muerte.

Yo te amo.

Te esperé dormido
queriendo apagar el ruido que provocó tu ausencia.
Me entregué perdido,
vacilante, vencido...
masticando el sueño, la demencia.

Mírame,
no dejes de verme.

Si crees en el amor arrepentido al final de este camino,
no cierres tus brazos cuando dé vuelta la espalda...

sábado, septiembre 16, 2006

Mi Saliva Se Quedó Con Tu Sangre




















A mordiscos te arranqué la soledad que traías en la boca.
Me bebí el miedo que exhalabas frío como la sal.
Dormí en los retazos de tu cuerpo que despedían azufre,
y en cada gesto, doblegué al temor que te nacía.

Fui escudo de plata en tus mejillas abofeteadas.
Desarmé las coronas de espinas en tu corazón.
Hablé con el silencio que te rodeaba y me hice credo,
y en cada plegaria, perdonamos al llanto por lo que nos hizo.

Sin embargo, ahora me dejas descascarado.
Con la fe entre las piernas.

Me devuelves los besos con un dejo de desidia que no puedo evadir.

Yo que me fugué contigo de la paz que nos rodeaba.
Yo que entré en el caos maravilloso de tu presencia clandestina en mí.
Yo que te besé violentamente.

Mi saliva se quedó con tu sangre,
y sólo el sabor de tu olvido se quedó en mis labios...

viernes, septiembre 08, 2006

Te Robé La Voz



















Tus palabras me enseñaron a hablar,
pero tus labios se cubrieron de llagas
tratando de mostrarme la verdad.

Te robé las palabras.

Me guiaste por senderos de piedra,
y aunque no sabía caminar
fueron tus sandalias las que se destrozaron.

Me quedé con tus pies.

Descifraste el enigma en mí,
desnudaste la sangre que me dominaba,
sin embargo quedaste tú en suspenso, tú en penumbras.

Me hice dueño de la traducción de tu alfabeto.

Quedó tatuada en mí tu estrella,
quedó dormida en mí tu palabra,
tú quedaste sin cielo,
sin el sonido del trueno.

Te robé hasta la voz.

lunes, septiembre 04, 2006

Cuando Se Me Acabe La Noche












He sido culpable en este juicio devoto de mi piel,
He sido culpado.
Sin testigos, pero con toda la evidencia a cuestas.

He sido condenable, no hay duda.

Caminar por lo claro es tan difícil sin tu aliento luminoso...
(Si al menos hubiese querido cometer el crimen perfecto).

Las atenuantes no sirven cuando se daña la fe de alguien,
así que merezco la sentencia mayor,
esa que no quita la vida de una bofetada,
sino que la cobra con clara intención de provocar dolor.

Quedaré en silencio sentado en una esquina de mi corazón,
esperando que se me acabe la noche, para echar a andar.

Que se me acabe la noche, ya...

martes, agosto 15, 2006

La Fe Puesta En Tu Piel Me Abruma














I Lo Sublime

Alguna vez, la sublime belleza de tu beso descendió hasta mi boca,
bautizando un amor terreno que germinó entre tus manos y las mías.

No había sol.
No llovía.
Sólo tu aliento dio vida.

Divino beso, Divina piel, el placer convertido en Dios.

Tu boca doblegó mis piernas y una súplica eléctrica acaparó mi espalda.
Una brisa, un roce, una flor,
un clamor, un beso, el cielo.
Todo confabuló, alguna vez.

II Lo Trágico

Pero la sangre... la sangre.
La tragedia de tu herida provocada por la sangre.
Fue ella la que dañó mi fe.

Se hizo costumbre el daño en tu mirada.
La esperanza fue quebrantada de súbito y el mal hizo su estreno.

El látigo.
La rabia.
El golpe cruento envuelto en seda.
Tiro de gracia a una unión perfecta.

III Lo Patético

¿Cómo siguen cantando, ángeles, si la muerte ríe a carcajadas?
Su estridencia no permite otras notas. ¡Cállense!

Atrapado en el tiempo de una balada sorda,
me quedé bailando solo,
resbalando en el charco de sangre que mis pies desprendían a gritos.

Un abrazo descolgado, una caricia destrozada,
y la música... la música... a destiempo.

Mi sal no da para curar tanta herida.

Grotesco.
Patético.
Una sonrisa destemplada muestra mis dientes deformados.
Ya no hay beso.
Sólo silencio.

No aplaudan.
No lloren.
Miradas lastimeras no quiero.
Orgullo desperdiciado, tampoco.

La fe puesta en tu piel me abruma, pero debo reconocerlo...
tuvo el poder de destrozarme entero.

martes, julio 25, 2006

El Discurso De La Masa
















El discurso de la masa es siempre el mismo:
Abandona el riesgo,
Sacrifica sueños,
Muérdete las ganas...

Le temen al filo de la gloria,
al poder de la victoria.

Sé que las voces se te cuelan imprecisas por senderos tan inciertos a veces,
que no sabes a cuál de todas responder.

El oído es tan inestable en ese contexto.

Las ideas se desmoronan; las nociones sucumben.

Mírame y verás caer la ciudad amarga de temores que han construido para ti.

Bésame, arriésgate, disfrutemos...

lunes, julio 24, 2006

Arrojado Hacia El Fin




















Arrojado hacia al fin...
el olor a carne descompuesta ya asoma.

Quién iba a pensar que pagaría más que el resto.
Que mi piel sería considerada culpable frente a todos.

Arrojado al fuego de la madrugada me quemé las ganas de verte por última vez...
pero la sangre me borró por completo y a ti te volteó la cara.

Tengo miedo de agotar mis manos...
Considera que acariciaron las llamas tanto tiempo.
Sólo hoy ceden a las llagas como nunca antes lo hicieron.

El color de las horas se ha tornado ya algo grisáceo.

Las cenizas que me dejas son mi señal.

Abandonarme me duele... dejar de leer nuestra historia... que ya no quieras rescatarme más.

Arrojado hacia el fin
veo tu sombra,
la ausencia de un final feliz en que tú y yo brillabamos en el cielo.

Arrojado hacia el fin
veo mi sombra,
la presencia de un dolor infinito que inicia hoy con tu despedida.

El agua fría no calmará,
la ceniza al viento no cesará.

martes, junio 20, 2006

Cicatriz















La huella me quedó impregnada en la voz.

La cicatriz.
La cicatriz.
Tu cicatriz.

Mi nombre ofreció silencios, embaucó a las horas y se dañó su sal.
El golpe le rompió las cuerdas , doblegó sus cruces y lo dejó sin fin.
Mi nombre sorteó caminos, denostó al peligro y se volvió de cal.
El tuyo reaccionó con clavos, aprisionó cuchillos y enguyó un festín.

No quedaría rastro,
no sobrarían manos, pero la cicatriz.
La cicatriz.
Mi cicatriz.

Se me quedó en la espalda el frío de la sangre.
Me recorrió un caudal de llagas por doquier.

Se transformó en un rasgo de mis años, en un rasgo de mi piel.

La cicatriz.
Tu cicatriz.
Mi cicatriz.

domingo, junio 04, 2006

Irrealidades


Niégate la sed de ríos.

Abre un surco distinto al mío para que la boca del cielo se beba toda el agua que te queda...

y aún así, niégate la sed de ríos en tu piel...

Construye una sombra a pleno sol.

Dibuja con martillos lunares en tu piel y aún contra corriente, transfórmate en la sombra a pleno sol...

Porque ya no puedes esconderte.

No puedes negar que en tu contrato con la irrealidad, siempre fui lo más real.

Rompe el cordón de la nostalgia.

Deshazte de la muerte.

Deja que vuelen las rocas sobre ti.

Deja que se arrastren las nubes a tus pies.

Mas no sabrás romperme en tu memoria.

La irrealidad se agobió de ti y me instaló en su lugar.




domingo, mayo 21, 2006

El Que Ama Siempre Está Perdiendo















En la rebeldía de tu espalda
olí tu miedo...
y es que el que ama siempre está perdiendo
y lo sabías...

Soltamos la mano del frío
y tras la pausa,
domesticamos las horas.

(Cometimos el error de sujetar con fuerza la arena) .

Nunca quise esto.

Arresté el daño para que no cometiera delitos en ti.
Abrí una tregua entre mis manos y con ellas lavé tu rostro para darle paz,
pero mi mano se soltó del frío...

Entendimos de manera distinta el invierno, la lluvia...
Yo me fabriqué caminos para emprender la vida
y tú esperabas que te recogiera en mi trayecto.
Y ahí te quedaste... en la humedad de la madrugada.

El que ama siempre está perdiendo
y yo lo sabía...

¿ahora entiendes mi partida?

Infame
















No quieras quebrantarme una vez más,
aunque respires sangre por los poros
no seré tu salvación.

Es cierto que llegué a tus manos convertido en sombra,
que me sobraban cicatrices
y que el silencio era mi voz,
pero fuiste infame...

No quieras doblegarme,
por más que sigas dedicando derrotas en mi piel
no seré la víctima de tu mano despiadada.

Es verdad que descubriste con dardos mi agua estancada...
que a borbotones tomé otra belleza después de ti
y el canto del aire fue mi nueva voz,
pero fuiste tan infame...

¡No te lavaré los pies!
¡No lo haré otra vez!
porque destrozaste los míos...

Sé que mis pies son culpables de venir andando y renegando pasos,
pero los tuyos pisotean.
Dejan rastros, huellas, residuos
que queman la arena que se queda tras de ti.

No voy a creer en tu venida.
No voy a poner mi fe en tu resurrección.
¡No creo en tus estigmas!
¡No creo en tu dolor!

Crucificaré mis propias manos y mis propios pies,
clavaré una lanza a mi costado,
incluso dudaré...
pero no pediré que te perdonen
porque estoy seguro de que sí sabías lo que hacías...

Ese es el precio de tu infamia.

martes, mayo 16, 2006

Vulnerables















- ¿Fui feliz?
- Claro que lo fui.
- ¿Hasta cuando fui feliz?
- Hasta que me di cuenta de que no lo era realmente,
que sólo tenía la idea de que lo era...

La felicidad me es extraña ahora.

Todos somos extraños,
la extrañeza es la revelación.

Estamos más propensos al daño,
el que no lo note solo vive como animal
durmiendo, comiendo, soñando.

Yo vivo alerta al daño,
pues su garra me rozó la piel tantas veces...

Somos vulnerables.
¿Quién puede negarlo?
La máscara, el simulacro, también son parte del daño.

No te engañes.

No comas de su mano.

Tu Dios No Es Mi Dios




















Deja atrás tus súplicas de fuego...
el agua maldita con que intentas limpiarte.

Deja tus jadeos eternos... tu sudor de azufre.

El sacrificio de tu sangre no purga los demonios que dejaste en mí.

Deja tus caderas en paz,
tu dios no es mi dios.

No quieras comulgarme a besos,
ya tu saliva no alcanza para lavar los pecados del mundo.

En la república de mi boca gobierna otra voz.

Abandona tu postura de clérigo arrogante...
la vida eterna no está a tu lado.

El sacrificio de mi sangre me enseñó a hablar... y aprendí.
Y es que el que intenta enseñar siempre termina aprendiendo.

Deja tus jadeos en paz,
ya no me rindo ante ellos.
Tu dios ya no es mi dios.

Cuando me sobre tu herida, inventaré la sal.

Y Yo Te Creía















Desgranando mi historia en ti,
descubrí fragmentos de una comunión inconclusa.

Página a página hallé las pistas :

labios falaces rompiendo silencios,
ojos fugaces humedecidos en vano.

La cara de un ángel desprovisto de alas
irrumpía celosa en la letra...

Y yo le creía...
yo le creía.

Seguí el argumento fiel al pacto que habíamos firmado...
yo te leía y tú me decías (y yo te creía...)

Decías que íbamos a subir la cuesta,
que miraríamos desde arriba
que buscaríamos el lugar exacto
en el que construiríamos nuestra casa...

No quería hacerlo solo...
no quería.

El prólogo prometía,
pero el papel soporta tanto...

domingo, abril 30, 2006

Fui, Soy, Seré















Fui cometa.
Fui su estela.
Fui distante...
la llama que incendió por un instante.

Fui la duda.
La sombra.
El dilema...
martillo de sangre en tu cadena.

Soy el crimen.
Soy el móvil.
Soy culpable...
el caos de las horas inestables.

Soy la llaga.
La herida.
El daño...
la intención oculta tras los años.

Seré aliento.
Recuerdo.
Silencio...
la boca que despides con un beso tras la muerte.

Fui, soy, seré...

martes, abril 25, 2006

Quítame El Barro De La Sangre









Me hice de tierra para que aprendieras a sepultar en mí tus silencios.
Para llenar de minerales tu boca,
para alimentar de semillas el temblor de nuestro beso.

Pero no aguanté que me escupieras y me pisotearas una y otra vez.

Por eso, quítame tus raíces de la piel,
que ya no puedo contener la estridencia que me dejas.

Me hice de agua para que intentaras ahogar en mí tus castigos.
Para colmar de oxígeno tus manos,
para borrar las llagas que la sequía de tu alma te ha dejado...

Pero no soporté la delgadez de tus respiros y que llenaras de golpes mi cara.

Por eso, quítame el desierto de los ojos.
Quítame la arena vitrificada que ha dañado mi mirada tantos años.

Quítame el polvo, al que ni el soplo de tu dios le dará vida...

Desarma la estructura que pusiste sobre mis hombros.
Quítame los metales que aleaste para protegerme y terminaron siendo tu máscara en mí.
Quítame tus pies de encima...

Quítame la tierra que te di, incluso... Quítame el agua que te entregué...

Porque nada de lo que te di tiene efecto duradero... ya que ninguna de sus causas lo fue.

Por eso te exijo: Quítame tu barro de la sangre...
para que cuando amanezca no quede rastro de lo que fue.
No quede rastro de lo que pudo ser.

sábado, abril 22, 2006

Y yo desesperaba













La mecánica de tu silencio desampara, seriamente...
No oírte provoca miseria.

Es como si el desparpajo de otras voces fuera de una estridencia paupérrima;
un ruido que sólo permite darme cuenta de cuán necesaria me es tu palabra.

El oído busca claves de esa, tu voz lejana; enguye sonoridades eclécticas en busca de un silbido al menos parecido a tu eco... y nada.

El ojo mira al cielo, al suelo, al horizonte y no visualiza onda sonora alguna coloreada de tu sombra, ni diluyéndose en el espacio... ni transformándose... nada.

La nariz, independiente del aire, se desentiende de todos y pretende hallar las vibraciones de tu garganta, de tu vientre, de la raíz de tu sonido... y nada nuevamente.

La boca, a su manera, emulando a una víbora, estira su lengua, expone sus papilas y tienta descubrirte alargándose hacia ti... un sólo temblor en el infinito provocado por tu voz sería suficiente... pero nada.

Sólo el tacto fue leal a nosotros... las manos (mis manos), fueron las que te revelaron.

Una vez que estuvieron cerca de tu boca, libaron tus labios... y tu gemido... tu gemido...
emergió de lo profundo de ti como la música que me hacía falta.

Ahí estabas.

Tu sonido estaba junto a mí.

Sólo callabas un instante.

¿Y yo?

Y yo desesperaba.

Duelo
















Mis ojos terminaron su duelo.
No sin antes sufrir la virgen negación de la verdad.
Culpar a la noche.
Beber del cáliz y escupir a ciegas.
Sacudir el templo.
Abofetear tu imagen.
Temblar.

Mis ojos terminaron su duelo.
Apaciguando el agua fúnebre que brotaba con olor a estiércol.
Resumiendo el sabor acre de los golpes.
La nostalgia hoy es efímera.
Está anestesiada.
Más parecida a la amnesia que a una reminiscencia de lo que fue.

Mis ojos terminaron su duelo.
Acariciaron la derrota provocada por la venganza masiva de tus labios...
Cobraste lo que creíste el legítimo asesinato de un sueño que ya no satisfacía.
Querías despertar.

Pero antes, hay algo que debes saber.

Con tu partida deportaste mis sobras de tu cabeza para que el olvido resultase efectivo.
Pero ni así, ¿me oyes?
Ni así.

Suplicarás con tierra en la boca, con tierra en los ojos, con tierra en las manos...
que te perdone la boca, los ojos, las manos...
Pero ni así, ¿me oyes?
Ni así.

Me cagaré en mi puto orgullo.
Me cagaré en tu puta vanidad.
Y no cederé.
Ni con la mierda al cuello... cederé.

Hoy, mis ojos terminaron su duelo... para no verte más.

miércoles, abril 12, 2006

Te digo


Que me iba a reencontrar con huellas, pensé... (y que las horas se me harían trizas).

Que entraría cabalgando en ruinas, temí... (que me quedaría sin la sal de tu boca).

Que no cabe duda que la duda ahorca, lo sé... (y que la sombra degolló mis manos).

Que hace días ya no tengo sueño(s), pavor.

Que se derrama mi sangre a gritos...

Que me congelo e incendio en paralelo...
Porque el sinsentido me devora entero, amor.

Y es que se parece tanto el gobierno de la soledad a tu último beso...
Se parece tanto el gobierno de mi sangre a tu partida...
Que me saben a lo mismo, te digo.

Que no hay distancia... porque no estás lejos... que no estás, te digo.

viernes, marzo 31, 2006

A La 1...
















A la 1 menos 5, entré a mi habitación a soñarte despierto.
Me comí las uñas previamente. Entreabrí los ojos tantas veces que en un momento llegué a pensar que no conciliaría jamás tu imagen.

A la 1 menos 4, entré en tu recuerdo.
Me debatí en silencio frente a tu rostro. Destrocé mis labios de esquina a esquina y no fui capaz de decirte palabra alguna. Me quedé en suspenso.

A la 1 menos 3, entré recién en tu mirada.
Tus ojos me lo decían todo. Me culpaba violentamente tu rechazo, el desprecio hizo mella en mí e hice una máscara de hielo con tu ausencia para que mis lágrimas no respondieran a tus gritos...

A la 1 menos 2, me quedé entumecido en tus abrazos. Dormité inseguro de despertar ajeno a tus caricias. Ya no quería mi habitación hecha de muertos, quería la tuya hecha de afectos, aunque sé bien que no los merecía...

A la 1 menos 1 minuto, te besé en los labios, furtivo.
Me salté todo. Acudí a tu boca, irrumpí en tu beso.
Te robé lo que antes tantas veces fue mío.

A la 1 en punto... te perdí.
Y me quedé en silencio.
Desnudo ante la sombra que me quedó de ti. Desnudo ante la muerte que me produjo el daño de perderme sin tu aliento...

Despúés de la 1. Quién sabe que fue de mí.

No Estoy, Pero Soy





















No estoy en tus palabras. No me nombras, porque ya no cabe decir lo que tanto dolía...

No estoy en tus miradas hechas al espacio vacío que dejé tantas veces.
No me observas ni de reojo. Ya no desgastas tus pupilas en lo que llamaste tantas veces mi belleza...

No estoy en tus caricias; retazos madrugadores del deseo que te provocaba mi piel desnuda de errores... No corrompes ya tus manos en mi espalda impura.

No estoy en tu presencia... No estoy ante tu boca, tus ojos, tus manos...

Definitivamente ya no estoy.

No estoy, pero sé que aún soy.

viernes, marzo 10, 2006

Quisiera Pronunciarte















Quisiera hacer de este momento poesía.
Transformarte en verso y pronunciarte...

Abrir de par en par mis labios, amantes inconclusos en el umbral de tus dedos.

Que broten de mí tus dos piernas y tus dos brazos y que corran por mi lengua tus caricias hiperbólicas, se endilguen en mis dientes tus sonidos metafóricos y pueda extasiarme de tu música... del fragor de tus palabras.

Quisiera hacer de este momento poesía.
Transformarte en rima y cantarte ilusionado.

No permitir que el silencio me devele la nostalgia de los llantos olvidados.
No permitir que la estridencia de tu ausencia me traiga diapasones quebrantados por la lluvia amarga... por la encadenación de tus adioses...

Quisiera hacer de este momento poesía.
Transformarte en verso y pronunciarte abiertamente...