domingo, mayo 21, 2006

Infame
















No quieras quebrantarme una vez más,
aunque respires sangre por los poros
no seré tu salvación.

Es cierto que llegué a tus manos convertido en sombra,
que me sobraban cicatrices
y que el silencio era mi voz,
pero fuiste infame...

No quieras doblegarme,
por más que sigas dedicando derrotas en mi piel
no seré la víctima de tu mano despiadada.

Es verdad que descubriste con dardos mi agua estancada...
que a borbotones tomé otra belleza después de ti
y el canto del aire fue mi nueva voz,
pero fuiste tan infame...

¡No te lavaré los pies!
¡No lo haré otra vez!
porque destrozaste los míos...

Sé que mis pies son culpables de venir andando y renegando pasos,
pero los tuyos pisotean.
Dejan rastros, huellas, residuos
que queman la arena que se queda tras de ti.

No voy a creer en tu venida.
No voy a poner mi fe en tu resurrección.
¡No creo en tus estigmas!
¡No creo en tu dolor!

Crucificaré mis propias manos y mis propios pies,
clavaré una lanza a mi costado,
incluso dudaré...
pero no pediré que te perdonen
porque estoy seguro de que sí sabías lo que hacías...

Ese es el precio de tu infamia.

1 comentario:

  1. El amotr disfrazado de odio nos distorsiona la imagen verdadera de las personas que realmente nos aman

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