domingo, abril 01, 2012

Te fuiste sin un adiós
















Me duele la vida tanto como tu muerte.
Sin un beso...
Sin un abrazo.
Te fuiste de la mano del silencio... sin un adiós.

Me morí a tu lado, junto a tu llanto,
ensordecido por tus lamentos, por las súplicas que el mal no quiso escuchar.

Me perdí en la noche indolente... en las manos de tus asesinos.
Cada golpe, cada insulto... cada mal sentimiento,
me quita algo de humanidad y me lleva a querer voltear la mesa y destrozar el pan...

No me valen las resignaciones, ni la nostalgia.
Me supera el odio, la venganza hoy más que nunca es un deseo.
No me pidan que tenga esperanza, no pidan fe.
No voy a perdonar, no es justo.
Quiero a los culpables frente a mí, con la cara ensangrentada...
Los quiero en el cadalso, con la multitud pidiendo sus cabezas.
No me pidan tranquilidad, no tengo porqué sentir paz.

Me duele la vida tanto como tu muerte.
Sin un beso...
Sin un abrazo.
Te fuiste de la mano del silencio...
perdido entre la brisa...
acariciando la hierba...
desapareciendo como un aroma que el recuerdo siempre tiene.
Voy a respirarte cada vez que te extrañe...
que tu presencia nunca me abandone.







miércoles, agosto 24, 2011

Estar Solo No Es Casualidad
















Me quedo solo en este santuario de palomas perdidas.

Respiro profundo el aroma a silencio,

a dolor mezquino,

a dios dormido.

Me refriego caliente entre las piernas de la muerte.

Jadeo profundo,

me muerdo la boca para no gritarte,

para no rezarte.

En la sombra agredida de mi voz

me encontré desnudo de palabras,

sin tanta vanidad ya en los labios, sin tanta soberbia.

Carcomido por las ganas de olvidarte

me sometí a tu recuerdo redoblado,

con las manos ya vacías, con la memoria devorada.

El deseo se lo tragó una plegaria nocturna

dirigida a un pueblo de hombres perdidos

en donde tú y yo

aún nos amamos,

o al menos eso creemos...

Estar solo no es casualidad,

soy un ángel que ha caído a tu lado

y estar contigo no es casualidad,

escogí habitarte más allá de lo deseado.

lunes, mayo 02, 2011

Apareces Tú


Cuando te creía más lejos... en la más lejana de las inocencias perdidas,
apareces tú y se me deshace la voz nuevamente.

A pesar de que pisoteé tu sangre con la ira de los sueños desertores, a pesar de que escupí las sobras de este amor envenenado, a pesar de eso y más, apareces tú y me vuelvo de papel seda.

Soy tan frágil al calor de tu recuerdo, que parezco encenderme con sólo nombrarte.

Cuando te creía en el abandono más grosero, en la soledad más indigna, apareces tú y no me queda otra que envolverme en tu regazo y esperar que esta ilusión de manos escondidas me tome entre sus dedos y como agua me deje huir.

A pesar de que tu boca me hace trizas la memoria, a pesar de que tu mirada me recoge el alma,

a pesar de que tu fuego me obliga a sudar mi deseo, a pesar de eso y más, espero que aparezcas tú y aparezca yo entre tus brazos.

domingo, mayo 01, 2011

Hazme Feliz


Alégrame los días
y escribiré para ti los últimos versos del mundo.

(Será la gloria un único camino y un único recuerdo).

Hazme sonreír y verás las luces que encandilan la mañana
gobernando mi sonrisa...

¡Anda!
atrévete a dormir en mi regazo
y te despertaré sólo si un beso se hace necesario...

Alégrame los días
y estos serán los últimos versos de la historia.

El temple de tu boca será mi único motivo,
mi felicidad será tu poema.

sábado, julio 24, 2010

Moneda


Recojo una moneda.
Dicen que trae suerte.

La miro.
La acaricio.

Reconozco su trayecto a tientas.
Me detengo, sustraído en su valor.
No podría comprar el mundo con ella,
pero sé cuánto pagaría mi dolor.

La miro nuevamente.
Le pido señales.

Sea por destino, sea por azar.
Recojo una moneda por las que son tus calles.
Esperando que sea una de las tuyas.
La que dejaste caer para que yo la recojiera.

Me bastaría ese contacto apenas para recordar tu aliento.
¿Cara o Cruz?
¿Serás tu?

lunes, julio 19, 2010

Cenizas



Me quedé en la ceniza de tu fuego,
con la lengua ardiendo.
Sentado en el calor de una noche ajena.

Una brisa perpleja salió huyendo.
Así que quedamos sólo tú y yo en el silencio.

Me embriagué de miedos.
Supliqué entre dientes.
No solté una lágrima.

Una puerta se cerró ante todos.
La llave se la tragó tu tumba.

De mis piernas brotaron pétalos teñidos de fuego.
De mi boca manaron palabras negras.
La brisa volvió a sacudirme entero.


Piedad



Que falta de piedad.
Que falta de pudor,
escapar sin gestos que me curen el miedo.

Que falta de sueños,
romper los llantos que te hicieron de acero.

Quisiera recortar tu beso,
embeber tu abrazo y limpiar mi frente.
No quiero equivocarme de nuevo.

Que falta de honor,
venir y deshojarme entero.

Ya no hay dolor, ni miedos, ni pudor.
Ya no hay soledad si en silencio se quedó el amor .

martes, junio 08, 2010

Mariposa De Fuego


Olías a mariposa incendiada...
Revoloteaste siempre alrededor mío,
como queriendo hallarme.

Te perdías sin la luz que hace rato se apagaba en mí,
e insististe tanto...

Hace tiempo dejé de preocuparme de la noche sin tus alas.
Ya no me quedaban ganas de iluminar caminos.
Y es que tú ibas y volvías,
navegando entre rosas negras en que libar tu mal deseo.

Yo ya no quería alimentar tu destello de supernova suplicante.
Yo ya no quería que lamieras de mi mano vacilante,
pero insististe tanto...

Entre tanta estúpida alegoría del deseo,
entre tanto golpe reminiscente contra mi cara,
entre tanta ida y vuelta de prostituta voladora
me prendí nuevamente para ti,
pero te lo advertí,
te lo advertí tanto...

domingo, mayo 23, 2010

Golondrina


Y me perdí tantas veces en el desierto de mis manos,
queriendo acariciar tu recuerdo de golondrina perdida...

Y quise emprender el vuelo tantas veces y me quedé siempre sin alas,
resquebrajado en la orilla de mi mar de miedos.

Y tú no regresas, aunque te grite que vuelvas.
Y yo no me rindo, aunque me grites que olvide.
Y me quedé tanto tiempo mirando las estrellas,
que su brillo me parecía sincero.

Y seguí con la mirada tu último trayecto tantas veces
que hasta podía limpiar el cielo con mis dedos...

Y no sé qué hacer ahora que me faltas
que no hallo otra manera de seguir viviendo
que sentarme en esta orilla, desgastado
a esperar que me coja la marea.

Quizás un día aparezcas y me encuentres
arremolinado entre las olas,
susurrando aún tu nombre.

domingo, abril 25, 2010

Violencia


Con brutal desasosiego me quitaste la ropa.
Me volteaste el rostro, rompiendo la seda de mi honor a bofetadas.

Me quedé sin primaveras,
desnudo de mariposas.

Desde ahí que escondo la mirada
a los que intentan posar sus sonrisas sobre mí.

a ratos me refugié en la furia del mar.
y la bahía rompía en llanto
cada vez que me abrazaba a la sombra del oleaje.

Con la paz de un muerto en la mirada
me obligaste a defenderme.
Te atreviste a morder mis lágrimas
queriendo acallarlas.

No sentías nada.
Sólo empujabas contra mí
tu maldita y resentida y apátrida violencia.

martes, abril 13, 2010

Risa


Tengo derecho a cagarme de la risa...
de tu ternura de liquidación de feria,
de tu silueta desdibujada de ser humano.

Tengo derecho a morderme los labios
para no decirte las cosas que quiero
o para gritarlas con rabia y sangre en un beso.

Tengo derecho a romperme el pecho
y liberar a horcajadas melodías incompletas...
estridencias de hombre que no pierde nada,
de estudiante inexperto en las lides del alma.

Tengo derecho a cagarme de la risa...
de tu mirada de niño,
de tu mentira perfecta.

Que no se me acabe la risa...
Que no se me caigan los dientes.

martes, febrero 23, 2010

Yo


Me faltaban alas,
Me faltaba voz.
Me faltaba un moño o me faltaban dos.

Me faltaba el agua después del día.
Me faltaba el rincón donde me escondía.

Me sentía ausente,
un tanto diferente,
perdido entre las faldas de mi madre y el olor a detergente.

Me faltaba un codo,
arrastrado por la tierra.
Una oreja resecada por el lodo...

Me faltaban cuernos,
me faltaba cola.

Me sentía inseguro
encerrado en mi propia costra,
en mi propio magma,
en mi misma cama.
Con mi propio eco...
disparando celos.

Pero seguía siendo yo.
Aburrido de mí mismo,
pero seguía siendo yo.

lunes, febrero 15, 2010

Vendetta!



Por nada del mundo me pierdo la secreta agonía de tu llanto,
verte parado masticando flores de veneno rosa.

No soy sombra del deseo perdido,
no soy cicatriz de la memoria.

Por nada del mundo estaré ahí para salvarte
del estreno perverso de tu teatro de muertos.

Salivaré desnudo ante tus manos,
en la mórbida dictadura de mi silencio.

Sólo seré testigo gozoso del apocalipsis de tu cuerpo.
Sólo seré jinete perdido,
muda trompeta de un anuncio vano.

Pero es que por nada del mundo me pierdo la aventura,
de verte sometido a la tortura de tu carne.

Ya pasé por eso y te lo juro,
¡vendetta! ¡bendita!
verte retorcido es caramelo eterno.

sábado, enero 30, 2010

La Marcha Del Olvido


Olvidé la canción alborotada de tanta marcha sinsentido.
Levanté sin ganas el estandarte de la gloria abandonada,
de la lucha desarmada... del discurso suicida.
El clamor de la venganza en las calles me llenó de ecos, lamentos, genuflexiones...
Y tu mirada entonces,
repletó las caras de los insurrectos
que rompieron en llanto ante mis manos.
El mudo silbido de tu inocencia acalló al enemigo y lo llenó de cruces.
Se disolvieron las piedras en el aire.
Las banderas se quemaron al viento.
Me entregué a la muchedumbre abarrotada.
Me dejé llevar con los brazos alzados,
por los puños enquistados de tu ausencia.
Me dejé ir hasta el abismo destino de tu marcha,
a paso redoblado, martillando tambores.
Descubriendo a tientas el olvido.
Entendiendo a medias mi descuido.
Caímos todos.
Callamos todos.
Pero el silencio no otorga y tú y yo tampoco.
Marchamos indefectiblemente hacia el olvido.

lunes, agosto 31, 2009

Soy Testigo


Soy testigo de tu agua,
rebosando celosa la cúspide de mi boca,
queriendo abarcar cada sequía.

Tu osadía me derrota, lastimando a veces
la necesaria lágrima que brota de mí,
de mi propia y privada agua.

A veces quiero el corazón seco.

A veces quiero la tristeza derramándose,
gota a gota desafiando a la ira.

A veces quiero el deseo recortando la abulia
de un delito que me hizo su víctima.

Soy testigo de tu agua,
pero ¿te has dado cuenta de mi mar?

Debemos Aprender


Debemos aprender de nuestras manos.
Ellas se lavan mutuamente, se abrigan.
Saben exorcizar sus miedos con la alegría de un aplauso.
Aprendamos a rezar como ellas, a aprisionarnos,
sin saber muy bien, porqué la devoción
nos enlaza como si fuesemos uno.

Debemos aprender de nuestros ojos.
A desarmar la claridad del día... a mirarnos.
Debemos aprender a encontrar en la luz de la mañana
el permiso para vernos de verdad.
Debemos aprender de los sonidos que nos llegan.
No podemos percibir todo la música del universo,
pero al menos podemos decirnos lo que sentimos
con palabras que sólo nuestros oídos escuchen.
Debemos aprender...
Aprender de nuestros aromas,
a entender que en el aire somos sólo uno.
Una sola bocanada de fuego con olor a ceniza.
Debemos aprender de nuestros labios.
A degustar sabiamente los sabores que nuestra carne reprime.
A saborear la verdad de un beso sincero que no puede olvidarse.

Debemos aprender.

Naïf


Estoy probando dejar atrás el sabor prohibido de tu boca.
Olvidar la melosa siutiquería de tus labios,
el beso naïf que suele surgir cuando me dices "te amo",
pero me resulta imposible.

Estoy imantado al frutoso y delicado calor de tu entusiasmo.
Me debato incesante entre el poder y la derrota ante tus armas.
Tengo plena certeza de tus actos, pero los míos hace rato dejaron de importarme.

Resulta tan ingenuo este juego y en equilibrio tan precario.
que me cuesta sostenerme sin llorar.
Después de todo, quizás tu boca no es culpable;
talvez tus labios no son tan prefabricados;
y es que tu beso no es tan naïf.
Naïf soy yo,
yo que te pierdo y creo que es pasajero,
que es sólo una tregua, pues volverás a mí.
Sí, naïf es mi boca y mis labios que te dicen adiós,
cuando quien me deja, en realidad, eres tú.

lunes, agosto 10, 2009

Esos Ojos



Tú tenías esos ojos que yo amaba.
Entonces, ¿A dónde se fue tu mirada?

La furia del deseo, vuelta ausencia... me desarmó la boca.
El gesto obsceno, misericorde a veces, impío otras tantas... hoy no consume ni una culpa.
La palabra en la pupila... el mensaje entrecortado al parpadear...
la voz penetrante.

La aridez, los canales que no confluyen a ninguna parte.
La mirada... perdida entre la mala hierba y el corazón destrozado.
La ceguera flagelante que has impuesto a nuestros juegos
no tiene nombre, ni raíz, ni cielo.

Sólo tú con tus ojos semilla. Sólo yo con mis ojos de tierra.
Pero no, ninguno de los dos somos fecunda obscenidad hoy.

Tú, tú tenías esos ojos que yo amaba...
entonces, dime a dónde... ¿A dónde se fue tu mirada?

martes, junio 09, 2009

Uno aprende a no sufrir



Uno aprende a no sufrir por la parafernalia de la vida.
Entiende que la sarta de confesiones, espasmos, tribulaciones... son sólo pasajeros.
Al volver la mirada hacia la niebla, igual se logra visualizar la mierda que dejaste atrás.

No hay miedo, vanidad, ni idolatría que reverbere la paz de la infancia.
No hay mentiras piadosas ni truculencia asesina que nos quite más inocencia de la perdida.

Uno aprende a no sufrir por payasadas.

Que tu mirada que no vuelve,
que tu sonrisa que se apaga... incluso en la memoria.

Uno aprende a no sufrir,
pero es el instinto el que falla tantas veces.

sábado, septiembre 06, 2008

La Sangre Tira


La sangre tira...
pero la mía es un río que no sabe dónde mierda queda el mar.

Tengo las agallas de un trapecista de circo barato;
las manos de un pianista de burdel grotesco;
el corazón de una bailarina torturada;
el deseo de un monje reprimido.

Podría ser el primogénito de la cobardía,
el heredero de la nostalgia,
la reencarnación del miedo.

Pero, ¿quién sabe hacia dónde corren mis aguas?
¿De dónde mana mi sentenciada precariedad?

La sangre tira y no tengo idea de a dónde me quiera llevar,
con una fuerza que se pierde entre los dedos del que no quiso jamás jalar.

jueves, marzo 20, 2008

Viaje



Dos espasmos y la vida se vuelve un beso.

Un estornudo y mi piel se distrae,
pero vuelve, siempre vuelve...
Nada en ti persigue los mapas que construimos.
Nada en mí, se queja si quedamos juntos a la deriva .

El corazón de la palabra atacado por la intriga
se hizo piedra.
La manija de los días se venció al contacto
de unos dedos de mentira.
Y yo quedé en la mira de las hordas clandestinas,
regurgitando palomas,
rogando silencio en mi silencio...

Mientras tú,
no entendías ni un ápice de mis plegarias,
tan sólo nadabas en el fulgor de mis mejillas.
derrocando los aromas que colgaban de mi boca.
A veces me pregunto
¿porqué entonces me quedé en tus bolsillos...?
y es que es esa imperfección la que aún amo,
la de olvidarme en aquel viaje,
en que fui bitácora y destino
y en el que hoy
soy sólo parte del camino.

miércoles, marzo 12, 2008

En cursiva


Presiono la pluma con cierto ardor en los dedos.
A veces me sucede que la tinta se confunde con mi carne
y la paradoja se hiende en mi sangre.

El grafitema perdido,
hecho cedazo en la piel,
respira herido.
La pluma danza indecorosa sobre él.

El temblor de la letra se defiende de los miedos.
El reflejo esquizoide de mis manos se diluye.
Y arremolinada en desprecios,
embebida en veneno,
la escritura de la historia se desarma.

Abro un capítulo nuevo,
después del sacrificio.

Ya respiro en cursiva.

viernes, marzo 07, 2008

La culpa es de uno...


La culpa es de uno.

¿Llorarte para qué?
si una lágrima no alcanza a comprar la calma de los pies derrotados.

El rubor de la inocencia
se confunde con la lujuria de un recuerdo acariciante
y ni así se hace lumbre el silencio;
ni así se vuelve huella la pisada.

La culpa es de uno...

La fosa en que se guarecen nuestros cuerpos,
huele a tiempo resecado, al deterioro de nuestros labios,
a palabra muerta, a mirada añeja.

Y yo que me sentía seguro de la sombra y el canto
desnudando con ayuda de la brisa el dolor de nuestro tiempo.

¿Llorarte para qué?
Si la piel se volvió de piedra al contacto de la noche.
Si la culpa es de uno cuando no se vuelve a la seda que el rocío fabricaba en nuestro beso.

La culpa es toda de uno...

jueves, febrero 14, 2008

Escalada


Tuve que aprender a ascender.

Manos a la luz,
ojos lejos del pavor.

Escalé las cumbres amargas de tu voz,
me encaramé sobre cada quejido tuyo
y derramé el sudor que me dejabas.

Aprendí a morder
y a esconder con mis labios el ardor azulado
que a tus tiernos años no debías conocer.

Me moví entre ráfagas de roca triturada
y arrastré hasta el polvo que de ellas emanaba.
Pervertí entero el desnudo curvo de tu montaña.

No hice pausas de trayecto,
sólo mentí y avancé por ríos y quebradas
viendo tu naturaleza pisoteada sin remordimiento alguno.

Y fue que me hice de hortigas,
y me perdí por los senderos más inhóspitos
dispuesto a flagelar tus ruinas si fuese necesario.

Por ello es que tuve que aprender a caer también,
a desconfiar de la utopía de tu boca en la cima,
sabía que no la merecía.

Aprendí a caer.
Sin oxígeno, las manos se me amorataron
y no tuve excusas para quedarme en ti.

Manos a la luz,
ojos lejos del pavor.

Aprendí a perderle el miedo al vacío
y cegado por el sol,
bajé la mirada.

La distancia entre el fin y yo
me provocó vértigo,
pero así y todo
fui yo...
yo solo me solté.

sábado, enero 05, 2008

Morder



Preferiría contar planetas, antes que morderme el alma,
recortar siluetas, merodear a tientas.

Y aunque la saliva viene y va,
el diente aprieta y no cede más.

Decir que mentí al tragar,
que tu triste paladar escupió con sangre cada pieza de mi pan...
Todo aquello está demás.

Preferiría estrellar cometas, emular un final,
escribir en papeletas, clavarlas en el cielo y no negar
que fui yo...

La saliva adentro, la saliva al mar.
Que triste final cuando no se sabe recordar.

miércoles, julio 04, 2007

El Secreto Del Mar



El secreto del mar está,
no en su inmensidad,
no en su profundidad,
no en su quejido ronco y austero.

El murmullo de sus rocas,
la letanía de su llanto de viuda amanecida,
la sorna de su espuma acariciando la arena dormida durante el día.
El secreto lo guardan ellos...

Nada esconde mi cuerpo adolorido
a esa mole omnisciente,
que se hace reseña de plata en la orilla,
historia de viento golpeada por el agua salada.

Yo apenas soy murmullo de ola
levantando oído al vaivén de la marea,
soy apenas espía de la playa desnuda que esconde su silueta.

El secreto del mar está en su silencio de atardecer tardío.
Lo guarda la noche... con su muerte de marinero desaparecido.
lo guardas tú, con tu túnica de tul azulado.

lunes, mayo 21, 2007

Gota De Cielo



Un segundo a tu lado
y el mar se hizo espuma.

Desvanecerse en un instante es abrir la mano y que la burbuja-mariposa huya de ti.

Una estrella de gel lubricó el horizonte justo antes del atardecer.
Hizo de la oscuridad un deseo menos doloroso,
pero
¿Y yo qué hago con este sol que no se pierde?

Estoy hecho de escarcha,
de plata,
de sal.
Extremidad de roca enraizada en el charco.

Soy una gota en medio de este cielo.
Soy una gota de cielo.
Caeré.
Caeré.

Que sea en tus manos,
en el canto de la mañana.

La risa se me voló como mariposa.
La espuma huyó de mí.
¿Podrá volver a posarse en mi nariz?

Quizás solo desvarío.

Y es que cada día,
El olor de tu mañana revolotea en mí.

viernes, mayo 18, 2007

Drama



El disfraz tras el disfraz.
La máscara.

Rompí en aplausos cuando apareciste en escena
y aún no decías parlamento alguno.

Se quebró un espejo y el público quedó en éxtasis.
Yo mordí el anzuelo.

Escribí algunas líneas para ti,
tú actuabas mirándome a la cara.
¡Qué momento más efímero,
Qué escena más eterna...!

Trituraste tus huesos ante todos
y musitaste apenas, pero nadie opinó.
Sin embargo, se elevó a la fuerza una paloma herida y lloramos todos.

Me sentí incomodo.
Catarsis era. De seguro era.

Dieron los créditos,
hubo un par de silbidos,
alguno que otro intento de aplauso
y ni siquiera nos nombraron.

Ni siquiera nos nombraron.

miércoles, mayo 09, 2007

Sángrame


Sángrame,
libera a horcajadas tu saliva amarilla.

Esputaré la mórbida elegancia de tu risa,
el secreto a voces que hace gala de mi silencio.

Sángrame,
abandona la estructura percudida
que cuelga de esta soga.

La piel de otros se destiñe en mis manos.

Coagula, recogida de la mano de la prisa,
de rodillas, suplicando, pidiendo perdón.

Sángrame,
y aléjate.

jueves, abril 26, 2007

Sé Que Quieres Morir





















Sé que quieres morir... (sé morir)
Cuando las gotas de tu sangre resuenen en mis labios
se abrirá una puerta y el mar irrumpirá.

El oleaje se lo llevará todo,
hasta la brisa y el trueno,
se fracturarán las horas y cada segundo se hará eco en mí.

Los ojos afiebrados delatarán la distancia
forjada entre la vida y tú (entre la vida y yo).
Y yo deliraré...

Habrá delirio en mis voces,
en mis manos hipnóticas,
en mi andar de sombra perdida.

Sé que quieres morir... (moriré también)
Seré flor cuando tu deseo se haga mar
y navegaré desnudo en homenaje a tu sangre y a la mía.

miércoles, febrero 28, 2007

Triste





















No soy un chico malo,
es sólo que a veces no tengo vocación de hombre feliz.
Por eso me encierro en mi habitación de niño feroz
y destruyo con miedo los juguetes que la historia me regaló.
La ira me lleva a desarmar las piezas de cada uno de ellos,
recuerdo a recuerdo, para luego martillar con gritos su presencia.

Con los ojos desorbitados, las manos enquistadas en la boca,
la saliva recogida como mar sobre mi lengua, con la voz oculta...
Golpeo y jadeo, revolcándome en tu silencio de madre ausente
hecha mi sonrisa infante, una patética mueca solitaria.

Pero me niego a ser eco del llanto que no te sale.
Me niego a devolver la distancia que me hizo hombre;
a devolver la voracidad del deseo que me inició en la muerte.
No soy un chico malo, soy sólo un chico triste...

Cuando deje de destrozar mis uñas enclaustrado bajo mi cama,
ya no buscaré tus manos, tu arrullo, tu regazo...
Cuando deje de quebrar el mundo alrededor... lloraré definitivamente.
Será la última vez y la primera.

lunes, enero 15, 2007

Bésame
















El beso de tu boca se me cuela incesante entre los labios.
Un beso consagrado al amor de tus manos recorriendo mi rostro.

Tu beso me endulza el deseo, carameliza mis ganas y me derrite entero.
El beso de mi boca se guarda sagrado en tu mirada de plata,
brillante y noble como para no poder ofenderla jamás...

Y es que te beso y me besas y en cada beso
la virgen nervadura de nuestros cuerpos se crispa golosamente
hasta devolvernos al espacio del que nunca debimos escapar.

Recuerdo tu beso de espóras,
viajando en el viento hasta encontrarme y fecundar mi piel...
Recuerdo mi beso de abejas,
siempre buscando la flor más dulce, la más deliciosa... la flor de tu cuerpo.

Besa el tiempo que me anida;
besa mi dimensión espacial por completo.
Besaré tu cuarto de mundo de rodillas si me lo pides,
pero a cambio...
sólo bésame.

martes, enero 09, 2007

Vanidad




















En la piel tengo anclada la mala costumbre de sentir que todo es mío.
Que no puedo perderte,
que la fe en mis abrazos basta para que no te escapes.

Que cada mirada tuya recala en mí,
que cada sonrisa tuya nace de tu vientre agradecida de mis besos.
Que el egoísmo era la mejor manera de hacerte sentir feliz.

¡Qué vanidad!
Ahora mis lágrimas me explican lo torpe que fui.

¿Cómo dormir seguro de tus manos si me deshice de ellas dedo a dedo?

¡Vanidad! ¡Vanidad!
El ego subido al cielo y golpeado en la cabeza hasta partirlo en mil.

Ahora heme aquí,
doblegado por tu ausencia.
Imprudente de mí.
La nocturnidad de tu olvido me dirá cuánto valgo realmente.

¡Cuánta desdicha nace de mí!
El ronquido sordo de tus tactos ya no arrullará mis sueños.

¡Vanidad!, ¡Vanidad! Culpable vanidad...

El Mundo Al Revés



















Y tus manos se escondieron y me dejaron en penumbras.
Solitario, yo que nací entre tantos.
Yo que esperaba tanto...
me quedé en el camino con el alma desarmada.

Los latidos del corazón fueron sólo un reflejo del miedo;
una cápsula de vida que se negaba a morir.

Yo que efervescía como tantos.
Yo que me movía entre respiro y respiro.
Hoy soy sólo una mueca gigante de frustración...
me perdí a mí mismo.

Yo que me protegía del mundo como tantos.
Yo que me cubría de espejos para ahuyentar el dolor.
Se me dio vuelta el mundo,
se me vacío el vaso de la certidumbre
y terminé bebiendo del piso el agua de la muerte.

Yo que amaba como tantos y entre tanto,
me destruía inexorablemente.

Puñalada
















Al filo de la navaja conversé tu nombre y el mío
y el equilibrio precario en que nos mecímos provocó cientos de heridas
tan certeras en mi piel...

Me penetraste insensible con la misma daga con que afilaste mis sueños
y me desangré incesante hasta convertir mi sangre en un riachuelo de despechos...

Todo el tiempo fuiste tú... todo el tiempo fui yo.

¿Cómo se puede vivir dando tumbos asesinos a diestra y siniestra;
atacácandole la sombra a quien te entrega lo que no le sobra?

Nos enlazamos de pies y manos;
rompimos los pliegues que escondían nuestras llagas...
quedó al descubierto una mentira tan profunda
como la grieta que hoy produces en mi carne.

Tu boca fue una puñalada;
tu aliento el veneno que me robó las ganas.

domingo, enero 07, 2007

Celebración















Un carnaval de besos estoy organizando para celebrarte.

Quiero decorar el cielo de tu boca y de la mía.
La procesión ha de colorear el espacio en que nos unimos.
Fue hace un día, dos, tal vez toda la vida.

Lo bello es y será tu palabra segura,
tu nombre tatuado con espejos que reflejan infinitamente cuánto te pertenezco.

Hoy quiero una fiesta a tu lado,
sin más invitados que tu piel y la mía...

Quiero resolver con las luces de tu presencia,
la sombra de una ausencia que me hacía horrible.

Por eso debo celebrarte en el cielo,
abrir en las nubes un arcoiris de labios arremolinados
apasionados hasta la gloria,
que te aseguren la necesidad que tengo
de no perderme el oxígeno que tus brazos me provean.

Un carnaval de besos estoy organizando para ti,
para celebrar este tiempo nuevo de esperanzas diseminadas por el aire.
Un aire que tú generas,
un aire coloreado de amores,
un aire que me da la vida que me faltaba.

Amo la voz que me nace enamorada.
Amo la celebración que nos merecemos hoy... amo que me ames.

lunes, enero 01, 2007

Besos

















Tocaste mi hombro.
Volteé y te miré a los ojos.
¿Cómo explicar la fuerza con que el corazón repetió tu nombre?
El eco de los besos que aún guardo de ti se sublevó y abandonó mis labios.

¿Qué hubiese dado por el sabor profundo que desprendía tu mirada?

Tu abrazo fue eterno y me hubiese quedado aún más,
revuelto entre tus besos, si hubieses querido adueñarte de mi boca.

Besos, besos y más besos...
Besitos inmensos.

Dame un poco de la inocencia que ya no me queda.
Bésame con la ternura que te nace y en mí está dormida.

Frente a ti sentí que el resto desaparecía de a poco.
Tu boca gobernaba el universo que me quedaba...

¿Qué me hizo falta para retenerte en mis labios?

Quizás nuevos besos.

Besos, besos y muchos más besos...
besitos inocentes.

Libres de las manchas de otras bocas.
Libres del odio que tu boca y la mía han regurgitado tanto tiempo.

Besos, besos, besitos...
Démonos mil y más.

sábado, diciembre 16, 2006

Me Dueles

















Me dueles,
¡y cómo duele la sombra-veneno de tu ausencia!

Cuando ya el mar había abandonado su sal
y las rocas dejaban de pulirse,
volviste a aparecer en el amarillo horizonte de la tarde.

¡Cómo me daña el rayo bestial de tus manos!
apenas un roce basta para hacerme trizas,
apenas tu mirada tan leve como uno de mis suspiros
destroza más que huracanes y lava.

Cuando ya creía a la noche brillante de estrellas,
se adormeció mi alma de tu éter lastimante...

No esperes,
¡Quiébrame la sombra, destino!

Cuando ya me veía putrefacto en plena canícula,
deshecho de sueños y alegrías,
envías la mano de quien más amo
a recogerme sólo para lastimar mi ego.

Me dueles,
y patético me escondo del ruido que provoca tu mirada
cada vez que parpadeas contra mí.

sábado, noviembre 18, 2006

El Ruido Del Volcán


















El silencio al despertar,
cada mañana no es igual.
Una sombra, una señal...
es el ruido del volcán.

Estridencia clandestina,
beso amargo sin saliva.
El desarme, la neblina...
la demencia pervertida.

Olvidado ya el llanto
(sin demoras y sin prisas)
que este dolor desesperado
se abandone en tu ceniza...

Quiero mar, quiero sal....
el dominio universal
de la sangre del volcán sobre mi piel.

Que me hiera la mordedura
de sus dientes sin excusas,
rebalsando comisuras
en ausencia de dulzura...

El ruido al descansar,
cada noche es similar.
Una muerte, un puñal,
es el sigilo del volcán
que me espera al despertar...

martes, noviembre 14, 2006

Play




















Press the button on me...
Play me.

Hear the song appearing in my skin,
the song that I'll never forget.

The music in your voice
makes the sound disappear,
destroying the color of the shades.

Always... I will always be the vibration of your fears.

Always... You'll be the fear (My fear).

The silence exhausted me,
therefore, don't let me be the pause in the row waiting for the choir of the crowd.

Play on me.

Press me,
and then stop my being.

Sin














Me quedé sin aliento.
Sin la sombra ni el sueño.
Sin boca.

Entre ruidos e imágenes de lluvia me debatí.
Se doblegaron mis rodillas y mi sangre.
Sin fuerzas.
Sin alma.
Cedí.

Destrocé mi voz y me quedé sin ella.
El cordón de la nostalgia se cortó en pedazos ante mis manos
y no pude resistir el impulso de la noche sobre mí.

Me quedé sin sabor.

La menta con que refresqué al espacio
se disolvió sin ganas.
Sin coraje.
Sin luz.

Me apagué en silencio.

Me quedé sin aliento.
Sin poema.
Sin la violencia de mi piel.
Me quedé sin ti.

domingo, noviembre 12, 2006

La Atrapé En Llamas












Cuando se me venía encima,
la atrapé en celo.

Seductora la cogí entre los dedos,
iba desnuda, iba en pleno vuelo...

La atrapé en llamas.

Perdí la sensibilidad de mis huellas
cuando intenté robarme su tacto.
Extravié la mirada y el llanto de las horas en ruinas.
Me llené de la perpetua sonrisa endiablada del espanto.

Cogí la sombra de su dolor solar
para transformar en astros las lágrimas que le salían,
pero la iridiscencia de su voz se me quedó en la garganta
y no podía gritar, ya no podía siquiera musitar...

La atrapé en llamas y ardí con ella;
la atrapé en vuelo, ganándome el abrazo de su cielo;
la atrapé para aterrizarla y dejarla nuevamente correr...
en llamas la atrapé y en llamas la dejé.

sábado, noviembre 04, 2006

El Ojo De Dios















El azul ceniza de su mirada se posó en mis manos.

En un tiempo remoto en que la cal y el azufre delimitaban terrenos,
el ojo de Dios penetró en mi interior y transparentó hasta mis huesos.

Las agujas de su silencio me clavaron el alma y desangraron mi culpa.

(Sé que desde ese momento el azul de tu ceniza evitó mi mirada).

Quizás todo estaba escrito.

Un hilo de sangre milenario avanzó y estiró sus raíces.
Hoy, era impensable pero tu hilo se cruzó con el mío.

El ojo de Dios todo lo observa, el ojo de Dios está en tu ceniza.

Polvo al polvo.
Sangre de su sangre.
Por los siglos de los siglos.

El ojo de Dios en tu mirada vuelve a ser un peligro.

viernes, octubre 27, 2006

Animal Interior




















El animal bajo mi piel
lava sus heridas con saliva y sal.

Al final de la batalla perdió sus garras asesinas y su fuego.

Ya no le quedaban fuerzas para destruir al demonio
que enfrentaba desnudo de fiereza.

El animal interior manifestó su dolor
en cada gesto, en cada zarpazo,
en cada beso compulsivo con la muerte.

Se entregó al miedo
y reveló lo que era:
Un espía del silencio, degustando angustiado el sabor de la derrota.

Cayó la bestia;
cayó el hombre.
En equilibrio precario se quedó el alma...

(Te dejo,
te dejo,
te dejo,
te dejo ir...)

Desvalido, involuntario, gris.
Necesitado más que nunca de su mano,
le dejó ir.

Su risa (mi risa; tu risa) se quedó en cautiverio,
dejando en aquel rostro humano,
sólo vestigios de su triste animalidad.

sábado, octubre 14, 2006

Aunque Me Engañe...
















Cuando el perfume de sus manos abandonó mi piel,
quise no llorar su ausencia, pero
encontré en el suelo tantas formas de sucumbir,
que me quedé tendido sobre mis heridas, mordiéndome los ojos.

¿Cómo me acostumbro a la percepción de no tenerle?

Si me transformé tantas veces en la brisa de su boca exhalada,
en el fuego que en sus piernas se desvestía salvaje.
Si fui tacto en su materia, si olíamos a roca tallada
si supe a luna de ámbar, si mirando conquisté su paisaje...

Su abrazo nocturno me sumía en el sueño más profundo, en el más seguro.
Y aunque ardí en sus manos de maneras tan distintas,
hoy no queda más que la absurda noche sombría que me habita.

Me descubro asfixiado, exhausto, descarnado.

Y es que la violencia desgarradora de su adiós
me dejó en penumbras.

No quisiera terminar deshojando recuerdos,
No quisiera anhelar nostalgias de lo que no fue.
Por eso hoy deshago la madeja del silencio perturbador
que me dañaba el cuerpo y las ganas.

Y así es que hoy ya no lloro tanto solo,
pues ya no tengo tanta rabia.
Y es que ya no me hace tanta falta.

Aunque me engañe, siento que ya no abrazo su perfume...
Se me descolgó su aroma con su partida
dejando una estela cuya presencia
sólo a veces, me roba una que otra lágrima.

miércoles, octubre 11, 2006

¿Qué Fue De Ti?















Se acabaron los tiempos ruidosos y tristes.

La piel quebró sus llagas,
y hoy se abre distinta al beso de otra piel.

La luz dejó su sonido láser.
El mar ya no tortura con su sangre...

La lava no ha vuelto a perseguir a mis pies,
ni yo huyo de ella.

Se acabaron las estridencias,
las lágrimas de lluvia.

El rojo de las manos...
El brillo de la noche que me mira,
ya no asusta.

Soy ave de silencio
navegando desnuda por un aire impregnado de sal...

No me falta el aire,
hoy se acabó la caída.

Desfallezco,
duermo,
con los ojos abiertos entrego esta vida.

Me estremezco en el fin.

Me despido de mí,
pero antes dime...
¿Qué fue de ti?

sábado, octubre 07, 2006

Recreo




















En el recreo de las once, un día me di cuenta de que existías.
Tu cuerpo modificado por el incesante despertar de la vida
se perfumó de historia, se abrió como orquídea, fui abeja en ese contexto.

Quise olvidar las distancias del tiempo,
quise quemar los libros que me prohibían tu mano.
Intenté en mis clases relatar otro cuento,
pero entendí que el dolor era sobrehumano.

La campana te arrancaba de mi ojos,
pero tú delatabas tu interés con una mirada de soslayo antes de partir.
Era evidente que la grieta de un amor profano se abría entre tú y yo.
Y yo quería; Y tú cedías...

Revolvimos las piezas de un juego inclemente.
Nos hicimos víctimas inevitables del desamparo.

¿Quien iba a pensar que al abrir el camino hacia tu boca
iniciaba la ruptura de mis labios...?
¿Por qué se hizo de hielo el calor que tu mirada provocaba?

Te entregué el dolor que llevaba conmigo
y lo maquillaste de risas,
pero te transformaste en sable a fin de cuentas...

Acabó el recreo,
y con él tu promesa de mañana caer a mis pies.
Fue mi cabeza la que cayó en los tuyos...

(He tratado de volver a ti,
he querido que comprendas como existe aún un puente entre nosotros.
Cuando los errores son compartidos
las reparaciones también deben ser mutuas.
Que nadie entienda esto, excepto tú.
Apelo a tu entendimiento de la vida.)

Quiero re-crearme, re-crearte...
que mi rostro y el tuyo se transformen en un lienzo nuevo.
Que suene nuevamente la campana,
quiero entrar contigo a la clase de arte.

sábado, septiembre 30, 2006

A Esperar




















Atravesé solitario la sordidez de las avenidas narcóticas.
Crucé miradas con el enemigo,
como chiquillo de doce en una plaza sudorosa y hambrienta
a la medianoche...

Pisé el césped prohibido y la ruta corrupta
entre los arbustos que rasgaron mi cara de inocente desafiado.

Pero no cedí.

Tacones duros y pesados evadí
(La teconología del engaño en las esquinas,
me observó como presa fácil).

El veneno de la noche quería lubricar mis venas y no lo dejé,
aunque muchas veces (no lo niego) su sabor rozó mis labios.

He querido apagar la luz de las calles tantas veces...
enmudecer.
Que las ráfagas del silencio recorten toda voz
para amanecer abrazado al pavimento, pidiendo su paz.

Pero aparece tu mirada.
E indefectiblemente, se aparece mi risa.
Nuestra complicidad renace.

Y corro.
Corro hasta ahogar con mi sudor
el llanto de la ciudad que dejo atrás.

No voy a quedarme a morir sin ti.

Sigo el camino que dejaste en mí,
a esperar que al final del trayecto nos hallemos.

martes, septiembre 26, 2006

Amor A Primera Vista




















Mírame,
no dejes de verme.

Si crees en el amor a primera vista,
no cierres los ojos
cuando me acerque a ti.

Y es que no hay puente que soporte esta distancia...
Ni abismo al que le sirva convivir con esta muerte.

Yo te amo.

Te esperé dormido
queriendo apagar el ruido que provocó tu ausencia.
Me entregué perdido,
vacilante, vencido...
masticando el sueño, la demencia.

Mírame,
no dejes de verme.

Si crees en el amor arrepentido al final de este camino,
no cierres tus brazos cuando dé vuelta la espalda...

sábado, septiembre 16, 2006

Mi Saliva Se Quedó Con Tu Sangre




















A mordiscos te arranqué la soledad que traías en la boca.
Me bebí el miedo que exhalabas frío como la sal.
Dormí en los retazos de tu cuerpo que despedían azufre,
y en cada gesto, doblegué al temor que te nacía.

Fui escudo de plata en tus mejillas abofeteadas.
Desarmé las coronas de espinas en tu corazón.
Hablé con el silencio que te rodeaba y me hice credo,
y en cada plegaria, perdonamos al llanto por lo que nos hizo.

Sin embargo, ahora me dejas descascarado.
Con la fe entre las piernas.

Me devuelves los besos con un dejo de desidia que no puedo evadir.

Yo que me fugué contigo de la paz que nos rodeaba.
Yo que entré en el caos maravilloso de tu presencia clandestina en mí.
Yo que te besé violentamente.

Mi saliva se quedó con tu sangre,
y sólo el sabor de tu olvido se quedó en mis labios...