domingo, enero 15, 2006

Bendito




















Bendito... el suelo que pisas porque en él cultivas tus pasos como si fuesen la clave de tu destino... a través de ellos podré hallarte donde quiera que vayas.

Bendito el mar que cicatriza tus heridas con la sal de tantos años...

Bendito el aire que se cuela traicionero hacia mi alma... refrescando con tu brisa la asfixia de mis suspiros...

Bendita la mano que acaricia mis dolores... bendito el tacto que sana...

En busca del sendero que me lleve a tu mirada, descorreré la vieja piel que conoció tu ausencia...

Renovaré el deseo, la alegría y el pan de cada día...

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